LIGA, Espacio para Arquitectura, DF y Arquine convocan a jóvenes arquitectos latinoamericanos a diseñar una instalación temporal de sitio específico para la 20va edición de exposiciones que se presenta en el espacio.
28 abr 2015
Miquel Adrià (Barcelona, 1956) se ha ganado el derecho a decir lo que opina, aunque rompa un poco los esquemas. “México DF no me parece una ciudad nada caótica”, dice con naturalidad en la sede de Arquine, la revista que dirige. Adrià llegó a la capital mexicana en 1994 y hoy es un crítico de referencia de América Latina en urbanismo y arquitectura.
“Bonito saco, ¿sigue usted la moda?” —le pregunta al inicio de una conferencia Jeffrey Kipnis a Jacques Herzog. “Nos parece interesante —responde el suizo. A mi personalmente me seducen mucho la ropa y las telas. Mi madre, que era sastre, vivía rodeada de telas y eso me atraía mucho.”
La prisión como manifestación arquitectónica se ve atravesada por un dilema de visibilidad. En principio, como construcciones de disciplina y de castigo, la vigilancia es una exigencia operativa, un imperativo funcional desde el punto de vista del diseño arquitectónico. El panóptico es quizás el modelo más conocido. Funciona como una metáfora que comprende toda relación entre prisión y visión, inclusive cuando la arquitectura de muchas prisiones no parta de la estructura centralizada de Bentham. Lo anterior se debe a que desde la perspectiva del diseño, el panóptico aspira a la vigilancia total, la omnivisión sobre el acontecer dentro de la prisión que, en teoría, es condición primera para cualquier administración carcelaria, sin importar su sede.
Marlon Blackwell nació en Furstenfeldbruk, Alemania, el 7 de noviembre de 1956. Su biografía dice que creció cerca de bases de la fuerza aérea de los Estados Unidos en Filipinas, Alabama, Florida, Colorado y Montana. También cuenta que, antes de estudiar arquitectura en la Universidad de Auburn, Alabama, practicaba la lucha libre en la preparatoria y que peleó contra un oso sin lograr vencerlo.
Con un área total de más 5,000 m2, de los cuales 4,000 m2 aprox. fueron aprovechados para instalar una zona de entrenamiento y yoga, área de baño con vestidores, pista de caminata, áreas de descanso, sistema de andadores, invernadero para producción de hortalizas y área de mantenimiento y servicios, esta azotea es es espacio recreativo y de convivencia que ofrece un remanso visual y emocional a los usuarios, con la posibilidad de mejorar su salud y calidad de vida.
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